Miguel A. 的个人资料HEMORRAGIA NASAL照片日志 工具 帮助
8月22日

Enamorar(se)

Hace unos días vi la luz. Desbordante, ardiente, brillante pero siniestra, destructiva pero clarificadora. Aquí donde me ven, con cara de no haber roto nunca un plato,  siempre he sido uno de ellos. Sé que no lo parecía pero, aunque no me enorgullezca de ello, es mi deber reconocerlo. Yo era uno de esos ilusos románticos que creían que esto de enamorarse era un proceso retorcido y casi inalcanzable donde tenían que darse múltiples conexiones emocionales, intelectuales, psicológicas, neuronales e incluso intestinales. Ja. No podía estar más equivocado. Eso lo pensaba antes, cuando era sólo un niño. Ahora, cuando la madurez aparece fulminante abofeteándote la cara, te percatas de que todo ese rollo de sentir algo por alguien es un proceso bastante sencillo que se da cada día varias veces e incluso simultáneamente y que, en la mayoría de los casos, sucede casi sin que nos demos cuenta. Es tan natural y típico como lavarse los dientes. Tras varios años de minuciosa investigación centrada en mí mismo, tomando una distancia prudencial para poder juzgar mis actos de manera objetiva, observé mis sensaciones detenidamente y, sobretodo, analicé mis reacciones ante lo que yo suponía un milagro irrepetible para terminar dándome cuenta de que el acto de enamorar o enamorarse es, simplemente, una exageración de la empatía hacia otra persona llevada al extremo, una hipérbole que roza lo idílico de lo que creemos que nos resulta agradable en otro ser humano (tanto física como psicológicamente) cuando entramos en contacto con su universo, lo cual termina dependiendo de tantos factores que si me pusiera a enumerarlos ahora jamás terminaría esta reflexión. Sé que puede resultar chocante para cualquier persona de a pie, pero piénselo un segundo, respiren hondo, y vuelvan a pensarlo: ENAMORARSE es una auténtica gilipollez, lo que acojona y resulta realmente complejo es eso del AMOR.
 
Venga. Les propongo una especie de experimento. Como soy la única persona a la que conozco (y no demasiado), voy a narrarles de la forma más científica posible mi actitud ante lo que yo supongo que es el enamoramiento, a ver si alguno de ustedes me ayuda a comprobar si mi comportamiento es el correcto ante este tipo de situaciones. ¿Están preparados?  A ver. Sé que me estoy enamorando:

• Cuando intento no decir nunca lo que pienso ni lo que siento, procurando parecer de hielo aunque mi fuego sea capaz de iluminar varios planetas.
• Cuando intento aparentar que miro con indiferencia aunque esté atravesando cuerpos celestes con mis ojos mientras siento el deseo tan próximo que la tentación me da risa.
• Cuando intento ponerme en su contra constantemente aunque sepa que todo lo que está diciendo son las tesis más indiscutibles de la historia de la humanidad, lo que provoca que mi hipocresía se levante por encima de mí preguntándome de mala manera que quién coño soy.
• Cuando acabo sintiendo vergüenza de mí mismo a los dos segundos de balbucear el comentario que creía más ingenioso de mi vida y al llegar a casa me maldigo recordando las veces que la he jodido por no escuchar más y hablar menos.
• Cuando intento imaginar kilómetros de distancia aunque sepa a ciencia cierta que el aire que ella respira me pertenece; que se encuentra tan cerca que incluso un abrazo sólo podría alejarme.
• Cuando intento parecerme lo menos posible a mí mismo aparentando que soy alguien al que deteste un poco menos, que tenga alguna posibilidad de resultar interesante y que, al mismo tiempo, no sienta ningún interés por cualquier cosa que ella tenga en su escala de valores.
• Y, finalmente, cuando intento desaparecer lo antes posible aunque todas las partes de mi cuerpo me estén pidiendo a gritos un segundo más a su lado.
 
La cultura popular lleva años enseñándonos que mi reacción antes los síntomas del enamoramiento es la correcta para conseguir que, en el momento en el que te enamoras, también enamores. Pero no sé. ¿Ustedes qué opinan? Tras pensarlo detenidamente, suelo acabar dudando si realmente es el mejor sistema… Es extraño, pero mi caprichosa conciencia siempre llega a la conclusión de que el único problema de toda esta puesta en escena es que, aunque las posibilidades sean mínimas, siempre confío en que a ella realmente termine importándole por encima de todo lo que sinceramente pienso, lo que intensamente siento, lo que fijamente miro… No sé. Quizás sea sólo un sueño, pero es posible que ella quiera que me quede a su lado para siempre porque sólo me ame a mí. Tal como soy. Tiene sentido, ¿no?
 
Sí. Claro. Una mierda.