Miguel A. 的个人资料HEMORRAGIA NASAL照片日志 工具 帮助
6月20日

Otro más

 
23 años. Su puta madre.
 
6月6日

El hombre en la caja

Aquí dentro no se ve nada. Nada de nada. Pero se siente todo. En las profundidades, donde no se diferencian las tinieblas grises que presagian el fin de una existencia de la luz esperanzadora que nos ofrece la mano de la salvación, uno aprende a guiarse por los instintos primitivos que nunca nos dijeron que poseíamos. Intuición depredadora. Sin saber dónde estás, de dónde vienes, ni el sentido de tus actos, aprendes a estar preparado para conseguir cualquier cosa que creas necesitar dejando pasar las demás por mucho que las desees. Eso es. Vives de lo que alimenta, no de lo que engorda. 

Aquí dentro no se ve nada. Nada de nada. Ni falta que hace. Has aprendido después de mucho tiempo que la falta de perspectiva te roba el futuro y elimina tus destructivas expectativas convirtiéndolas en los sueños de otro que ni siquiera conoces, que ni siquiera te importa. Has entendido que la falta de luces aniquila tu pasado transformando el recuerdo en indiferentes canciones de las que no entiendes la letra y cuya música ni siquiera puedes escuchar. Eso es. Eres tú, aquí y ahora.

Aquí dentro no se ve nada. Nada de nada. Estás aquí, solo, en medio de este lugar donde no ves fondo, forma, ni color. Respiras aliviado. Hace que te sientas a salvo que todo dependa de ti. Pero, justo en ese instante, algo ocurre. Estás horrorizado y tus rodillas comienzan a chocar entre sí con una precisión rítmica perfecta. No quieres hacerlo y un sonido de ultratumba te da la razón. Da demasiado miedo pero al levantar la mirada ves que una pequeña ventana que ni siquiera sabías que existía se abre en un techo que nunca creíste tan bajo, dejando penetrar un rayo de luz tan potente que no permite contemplar el exterior por mucho que lo intentes. Tu cara gira sobre sí misma y en tu expresión comienzan atisbarse miles de kilos de esperanza (sí, ésa de la que siempre has huido) y empiezas a soñar… A soñar con salir de este lugar de una vez, a soñar con tu preciosa vida de antes llena de pequeños sufrimientos que ahora echas de menos, a soñar con la compañía de tus ansiados amigos rodeados de olvidables conversaciones que nunca te interesaron y, porqué no, a soñar con el imaginado beso que ella nunca te dio cuando se fue sin despedirse. En ese momento, sonríes como hacía años que no lo hacías y te das cuenta de que todo lo que has aprendido durante estos meses de soledad, todas las teorías que has ido construyendo sobre las bases sólidas de una reflexión profunda han desaparecido. Te descubres a ti mismo como un ser ignorante e inocente en un mundo desconocido en el que ya no tienes ninguna práctica. Eso es. Todo lo que creías saber a ciencia cierta acaba de irse a la mierda.